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domingo, 31 de enero de 2010

Trabajadores/Productivos en España

Hace un tiempo un amigo me pasó un enlace a un blog, en el que se escribía acerca de algunos datos sobre empleo y ocupación en España. Lo cierto es que después de leerlo, podemos ver que los datos son bastantes preocupantes y nos hace preguntarnos ¿Quiénes son los que verdaderamente trabajan/producen en este país? La verdad es que la respuesta a esta pregunta no es nada esperanzadora, pues por cada trabajador que "genera riqueza", hay dos personas que por diferentes motivos no son directamente productivos.

Algunos de los datos a los que hace referencia ese post son:

  • 46.661.950 habitantes en España
    • - 15.449.00 personas jubiladas o no activas por diferentes razones
    • - 8.219.450 niños o jóvenes de menos de 16 años en edad de estudiar
    • - 4.123.300 parados
  • 18.870.200 personas ocupadas con un puesto de trabajo
    • - 3.029.500 funcionarios y empleados administración pública (políticos, policía, profesores, etc…) que cobran del Estado y no “producen” en el término literal de la palabra, y que nadie se lo tome a mal por favor, que no se pretende decir que no trabajan y que no cumplen su cometido
  • 15.840.700 personas en total trabajando en el sector privado como empleados o autónomos generando “riqueza”, en muchos casos con dependecia de la administración pública (constructoras, seguridad, limpieza, informática, etc…)

Esto nos conduce al hecho de que los 46.661.950 españoles estén siendo “mantenidos” por estos 15.840.700 habitantes “productivos”…Es decir cada persona “que produce” sustenta a dos “personas no productivas” que por diferentes motivos no trabajan. Con estas cifras, es lógico que nos planteemos una serie de cuestiones, tales como:

  • ¿Es este modelo sostenible?
  • ¿Nos podemos permitir mantener nuestro estado de bienestar cuando por cada 3 personas sólo 1 “produce”?
  • ¿Somos conscientes de esta situación?
  • ¿Que pasará con las nuevas generaciones? ¿Estamos hipotecando su futuro?

Diez razones por las que la Disposición Final Primera del Anteproyecto de Ley de Economía Sostenible es una estupidez

  1. Porque la propiedad intelectual no es en modo alguno un derecho fundamental, y en ningún caso puede ser puesta por encima de éstos. Montar un enorme aparataje legislativo y judicial para intentar combatir el declive de un modelo de negocio determinado es una auténtica barbaridad.
  2. Porque poner los delitos contra la propiedad intelectual por encima de muchos otros delitos infinitamente más graves es algo que no se justifica de ninguna manera.
  3. Porque no se protege a los creadores, sino únicamente a la industria intermediaria de la creación cultural. Los creadores, en una economía basada en atención, pueden adoptar modelos de negocio que les permitan seguir siendo remunerados por sus creaciones.
  4. Porque crear una “casta de protegidos” que pueden acudir a una “justicia express” para solucionar sus problemas supone un evidente desprecio al resto de la ciudadanía.
  5. Porque la cultura española no está sufriendo por culpa de las webs de enlaces que este plan pretende supuestamente combatir. De hecho, la cultura española no está sufriendo en absoluto.
  6. Porque tal y como está redactado, el articulado permite que se persiga cualquier tipo de página web, sea cual sea su contenido y función. De hecho, al retirar la responsabilidad de los derechohabientes (quien denuncia es la Comisión, y quien asume responsabilidades en caso de daños y perjuicios por tanto el Estado), éstos pasarán a “tirar con pólvora del Rey”, y el volumen de denuncias y las casuísticas recogidas en ellas se incrementarán notablemente.
  7. Porque la protección existente con el ámbito legislativo actual es adecuada. Un derechohabiente que considere lesionados sus intereses puede interponer medidas cautelares que se ejecutan en un plazo muy breve, y derivar las oportunas responsabilidades en caso de que éstas existan. Que los jueces hasta el momento hayan considerado que esos casos deben ser sobreseídos o desestimados no es un “error del sistema”, sino un criterio judicial plenamente fundamentado y justificado. La medida, por tanto, supone un desprecio al criterio de los jueces.
  8. Porque la Ley de Economía Sostenible no es lugar para este debate, ni lo permite. El debate sobre la protección de los derechos de autor debe vincularse con la redefinición legislativa de los derechos de autor y la propiedad intelectual para adecuarla al nuevo escenario, y debe tener su propia tramitación independiente.
  9. Porque permitir que un lobby industrial introduzca artículos a su antojo en un anteproyecto de ley revela un importantísimo problema de funcionamiento democrático, y debería conllevar la correspondiente depuración de responsabilidades: ¿cómo consiguió la Coalición de Creadores “colar” esa disposición final ahí? ¿Qué miembro del Gobierno les permitió hacerlo? ¿Por qué se escuchó a ese lobby que se arroga la representación de “los creadores”, cuando existen muchos más creadores en Internet cuya voz no fue escuchada?
  10. Y sobre todo, porque no va a servir para nada. Las páginas que sean cerradas reaparecerán con otros nombres, se clonarán cien mil veces, y se reubicarán constantemente. Porque esas páginas ni siquiera son necesarias para localizar contenidos para su descarga. Porque los bloqueos pueden saltarse de infinitas maneras. Y porque se está creando un incentivo para el desarrollo de una red mucho más incontrolable, que acabará generando muchos más problemas que los que hoy se pretende combatir.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Otro abuso de las compañías telefóncias

En una de las asignaturas que estudié de Derecho, Contratación en masa y protección del consumidor, la mayoría de los casos que estudiábamos como contratos que abusaban de los consumidores, eran precisamente contratos celebrados entre particulares y estos "titanes" de las telecomunicaciones.

Resulta que las principales compañías de telefonía móvil se quedan, o mejor dicho, les "roban" al saldo a los usuarios de tarjetas de prepago si no realizan recargas dentro de unos plazos determinados. No sólo les basta con la cancelación de la línea, sino que además, compañías como Movistar, Vodafone y Orange se quedan con el dinero de los usuarios que utilizan una tarjeta de prepago, la cual no hayan recargado en siete, diez y trece meses respectivamente.

Concretamente, en el caso de Movistar, si los usuarios no realizan una recarga en 7 meses, la compañía se queda con el dinero. Si son 6 meses sin recargar, además restringe las llamadas salientes. Y si se llegan a los 7 meses sin haber efectuado una recarga, sólo permite recibir SMS durante 15 días, pasados los cuales te quedas sin línea.

Vodafone, por su parte, si no se recarga saldo en 10 meses te quedas sin dinero y sin número. Y en Orange pasa lo mismo, pero si la recarga no se hace en 13 meses.

Todas estas son cláusulas abusivas que se incluyen en los contratos de telefonía móvil y que no hacen otra cosa que abusar (como su nombre indica) de los consumidores y perjudicarlos. Sin embargo, cada vez se firman más contratos con cláusulas de este tipo, debido en gran parte a la desinformación o el desconocimiento que existe sobre ello entre los usuarios. Por eso es muy importante estar al día en cuestiones referentes a la Legislación de Consumidores y Usuarios, pues muchas veces pueden despejarnos las dudas que tengamos a la hora de firmar un contrato o adquirir un producto. Y por supuesto, quejarnos ante los órganos competentes siempre que nos sintamos estafados o engañados.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Petróleo: el oro negro.

Si hoy en día hay una cosa que está clara es que la mayoría de los temas que conforman la actualidad económica están relacionados entre sí. Cualquier alteración en la economía de un país, no afecta sólo a éste, sino que suele tener repercusiones en otros.

Pero si hay un factor que podría ser considerado como el responsable de equilibrar y desequilibrar esta balanza económica mundial, ese es el petróleo. De hecho, yo me lo imagino como un gran estanque, en el que si lanzas una piedra, se forma una onda, que al expandirse va generando otras a su paso, cada vez haciéndose más grandes. Hoy en día, el hecho de que el precio del petróleo suba o baje, puede llegar a condicionar la situación socio-económica de todo un país.

Y es que la influencia del petróleo en la economía mundial es asombrosa, por lo que cada vez más, se recuerda la falta que hace la creación de alternativas más rentables y no contaminantes como fuentes de energía. Además, el hecho de que estas energías alternativas pudieran ser producidas por todos los países, ayudaría a eliminar el monopolio que hoy día existe sobre el suministro de petróleo.

Como decía antes, el petróleo influye de forma notable en la economía de los países, pues cada año la demanda de crudo aumenta, lo que permite ver la gran dependencia que la economía mundial tiene de esta fuente de energía. Cualquier variación en su precio, repercute sobre el resto del sector económico de un país. Pues este aumento, no sólo influye en su demanda, sino que la subida en el precio del petróleo suele verse reflejada en una subida de precios general, por lo que los bancos no hacen más que elevar las tasas de interés.

Cuando el precio del barril del petróleo se incrementa, sube el precio de la calefacción; los carburantes, lo cual, a su vez, hace que aumente el precio de los transportes públicos y privado, entre otras cosas; y hasta aumentan los costes de producción de las empresas.

También se nota la subida a la hora de llenar la cesta de la compra, sobre todo en todos los artículos envasados, y en el sector de la fruta y la verdura, pues el sector agrícola tiene que sacar de algún lado los millones de euros que se gasta en plástico para poder sacar adelante la producción. Y la industria textil no se queda atrás, pues todos los derivados del petróleo que se usan a la hora de confeccionar chaquetas, zapatos... y todas esas prendas de vestir, al salirle más caros, también han de vender sus productos a un precio mayor.

Como decía antes, este es el pez que se muerde la cola. El precio del petróleo sube y suben los impuestos y el precio de todo lo que solemos consumir a menudo. Ésto hace que, sobre todo en épocas de crisis como la que estamos viviendo ahora, el consumo y, por ende, la demanda de todos estos servicios disminuya. Algunas empresas (en especial, pequeñas y medianas) cuya fuente principal de ingresos reside en alguno de los sectores nombrados anteriormente (textil, agrario, de servicios...), al disminuir la demanda, se ven en la obligación de disminuir su oferta, lo que quiere decir, disminuir la producción. Al producirse menos, hay que compensar la pérdida económica de algún modo, y una de las primeras alternativas suelen ser los despidos. Por tanto, todo esto nos lleva a un descontento generalizado, que se manifiesta en una serie de protestas y manifestaciones, como las que hemos podido ver recientemente en Buenos Aires.

Parece que poco a poco nos vamos concienciando de la necesidad de buscar alternativas al petróleo, pues parece que cada vez más se está apostando por el uso y aprovechamiento de fuentes de energía renovables. Y aunque el proceso sea lento, confío en que algún día lleguemos a lograrlo.